Conclusiones

Síntesis de los hallazgos, valoración del estado de conservación y recomendaciones finales

Valoración general del estado de conservación

El conjunto fortificado de Gibralfaro y la Alcazaba presenta un estado de conservación desigual, con sectores que han sido objeto de intervenciones recientes y otros que requieren actuaciones de consolidación y restauración.

El análisis exhaustivo realizado permite concluir que es necesario establecer un programa sistemático de conservación preventiva que permita anticiparse al deterioro y reducir la necesidad de intervenciones de emergencia.

El documento incluye la siguiente clasificación para determinar la prioridad de las actuaciones en los proyectos de intervención:

Prioridad Urgente

Elementos con riesgo estructural inmediato o que comprometen la seguridad de visitantes. Actualmente, no existe ningún elemento con prioridad urgente de intervención.

 

Prioridad Alta

Para los elementos que requieren de un análisis de estabilidad e intervención a corto plazo.

 

Prioridad Moderada

Para los elementos con lesiones menores que requieren seguimiento y actuación programada a medio plazo.

 

Prioridad Baja

Para los elementos que no están comprendidos en ninguno de los anteriores  que requieren Intervenciones de mejora y mantenimiento ordinario.

Principales conclusiones

Finalmente, resulta necesario disponer de:

  1. Sistema de Información Geográfica: La implementación de un SIG permitirá gestionar eficientemente la información sobre el estado del monumento y las intervenciones realizadas.
  2. Control de la vegetación: Es imprescindible mantener un programa de control de la vegetación perimetral que afecta a los paramentos.
  3. Estudios previos obligatorios: Cualquier intervención debe ir precedida de los estudios arqueológicos y de caracterización de materiales exigidos por la normativa.
  4. Coordinación administrativa: Se requiere una mayor agilidad en la tramitación de autorizaciones entre la administración local y la autonómica.

Propuesta de actuaciones

  • Establecer un programa de inspecciones periódicas para detectar deterioros de forma temprana.
  • Dotar de recursos suficientes al Servicio de Conservación y Arqueología para abordar las intervenciones necesarias.
  • Desarrollar programas de formación específica para el personal de mantenimiento del monumento.
  • Implementar sistemas de monitorización estructural en los elementos más vulnerables.